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jueves, noviembre 27, 2008

Peligros del mundo editorial: El DNI

Hace una semana, más o menos, me puse en contacto con una editorial que está cerca de mi casa. La conozco desde hace unos años, pero no tenía referencias de ellos y no les había mandado nada. Volví a ver su web por pura casualidad, navegando desde la web del gremio de editores de Euskadi, y decidí que tal vez podría enviarles algo. De hecho, tengo un libro que editaron hace años, una novela poco conocida que me gustó mucho. Para los impacientes que queráis saber de qué libro se trata, la novela se llama "La trama Fibonacci" (los que hayáis pasado por la facultad de informática, como un servidor, o sepáis de matemáticas, seguramente habéis esbozado una sonrisa) y es de Karmelo Gañán, un escritor paisano mío. Que yo sepa, la novela está descatalogada desde hace tiempo. Bueno, no voy a decir el nombre de la editorial, pero el que investigue un poco lo averiguará.

El caso es que eché mano del resumen de una de mis novelas y se lo envié por email, junto con mi curriculum literario. Sorprendentemente, recibí una respuesta en una media hora, aunque lo más sorprendente no fue la rapidez de la respuesta, sino su contenido.

Me decían que no aceptan envíos por email, sólo impresos. Hasta ahí, nada fuera de lo normal y que no haya visto en otras ocasiones, aunque cada vez son menos las editoriales que se niegan a aceptar envíos por email. Lo extraño era que, según palabras suyas, "para el registro y la posterior valoración del escrito" necesitaban, entre otras cosas, una fotocopia de mi DNI.

Luego también pedían copia escrita y copia en CD o DVD del manuscrito (¿qué diferencia hay entre que te envíen un manuscrito por email o un CD por correo?), pero lo que más "extraño" me pareció fue lo del DNI, aparte de la palabra "registro", que me mosqueaba mucho.

Inmediatamente, remití un nuevo correo a la editorial, preguntando, siempre con la mayor corrección y educación, para qué necesitaban mi DNI para valorar un manuscrito. Aún estoy esperando la respuesta, después de más de una semana. Muy significativo me parece el hecho de que pasaran de responder en media hora a no hacerme ni caso en más de una semana.

Bien, todo esto me lleva a hablar del DNI, y de los que piden fotocopias del mismo. Por lo general, la fotocopia del DNI suele ser un requisito de muchos premios literarios, para los que deberá incluirse en la plica. Que alguien quiera presentarse a un premio que exija el DNI debería depender de su propia opinión sobre el mismo, aunque más importante (creo yo) es tener en cuenta el prestigio que tenga. Pero nunca se sabe, se han visto casos de miembros del jurado de algunos premios que han tratado de robar el manuscrito de alguno de los no premiados.

Pero, como regla general, y espero que me permitáis afirmar esto de forma categórica, ninguna editorial o agencia literaria necesita el DNI de un autor para valorar la idoneidad de un manuscrito. Y quien diga lo contrario, miente. Así de claro.

¿Cuál es el peligro del DNI? Pues que algún aprovechado podría utilizar la mencionada fotocopia del DNI hacer que parezca que has llegado a un acuerdo de edición o representación con él. Es un caso extremo, no lo voy a negar, pero hay muchos aprovechados con pocos escrúpulos, y muchos que parece que nos toman por tontos.

Yo no espero respuesta de la editorial que menciono, y si leen este blog, todavía menos ahora, pero sigo pensando lo mismo: ¿quién necesita mi DNI para valorar si va a publicar mi libro o no? Y por supuesto, el mutismo no anima a la confianza.

Por otro lado, quiero adelantaros una cosilla que me ha pasado hoy, aunque no quiero que lancéis las campanas al vuelo, puesto que todavía no es nada: hoy a la hora de comer, he recibido la llamada telefónica de un editor.

Se trata del editor de una pequeña, aunque prestigiosa, editorial de Bilbao, a quien envié el resumen de una novela la semana pasada. Quiere que nos veamos en persona, para hablar y que le pase una copia impresa del manuscrito, para que lo puedan valorar. Como he dicho, no es nada, pero no está nada mal que un editor se tome la molestia de llamarte por teléfono. Y si no publico, al menos me servirá para hacer contactos, que tampoco están de más.

Pues bien, eso es todo de momento. A ver si en el futuro tengo más noticias positivas.

1 comentario:

Alba dijo...

Madre mía si me hubiera pasado eso a mí (me refiero a lo del editor, no a lo del DNI) estaría pegando saltos de alegría y no podría dormir de los nervios. Claro que es mejor tomárselo como lo estás haciendo tú, con filosofía. Te deseo muchísima suerte y que llegues a buen puerto en esa reunión. Un saludo.